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Regímenes dietéticos y mitos

Casi a diario oímos o leemos algo acerca de un nuevo régimen milagroso que permite perder peso en un tiempo récord. Antes de plantearse seguir una dieta de este tipo, es preciso evitar caer en una serie de ideas preconcebidas.

  • Mito: Si se sigue una dieta baja en calorías muy rigurosa, se puede perder 3 kilos de grasa en una semana.

Hechos: Es fisiológicamente imposible quemar 3 kilos únicamente de grasa en sólo una semana. Es probable que una cantidad tan considerable comprenda aproximadamente 1 kilo de grasa, además de agua, y lo que es más preocupante, algo de tejido muscular y óseo. De hecho, la pérdida de masa muscular constituye un verdadero problema porque los músculos queman calorías durante todo el día, incluso cuando estamos descansando. Una reducción muscular tiende a disminuir el número de calorías que el organismo consume cada día. La pérdida de minerales óseos puede incrementar el riesgo de osteoporosis en un período ulterior. La conclusión es que los regímenes rápidos son malos para la salud; no los hagas.

  • Mito: Los alimentos como el chile y el jengibre, y las bebidas como el café y la cola aceleran el metabolismo y, por tanto, se queman calorías más rápidamente.

Hechos: Estos alimentos pueden acelerar levemente el metabolismo pero, sin duda, no lo suficiente como para sentarse y esperar a que hagan desaparecer el exceso de peso. Algunas personas sostienen que la cafeína de una simple taza de té o café ayuda a aumentar la actividad mientras se hace ejercicio e incluso a mejorar el rendimiento.

  • Mito: El ejercicio siempre hace perder peso.

Hechos: A menos que de pronto empiece a entrenarse para participar en un triatlón, unas cuantas visitas al gimnasio no entrañarán una repentina y milagrosa pérdida de peso. Cuando se empieza a hacer ejercicio, los músculos se desarrollan; éstos pesan más que la grasa. Sin embargo, el tejido muscular ocupa menos espacio con lo que notará que su ropa empieza a quedarle ancha. Para perder entre 500 gramos y 1 Kg de grasa por semana tendrás que llevar una vida más activa a diario y empezar a comer menos: es así de sencillo.

  • Mito: Si consumes sólo alimentos que no contengan grasas bajará de peso en poco tiempo.

Hechos: "Sin grasas" no significa "sin calorías". Todos los nuevos pasteles, galletas y productos lácteos con bajo contenido en grasas que ocupan las estanterías de nuestros supermercados siguen suministrando calorías a través de los carbohidratos. Recuerde que es bueno para el organismo consumir cierta cantidad de aceite porque contiene vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales, que como su nombre indica, son vitales para gozar de una buena salud. Éstos se encuentran en los aceites vegetales, los frutos secos, las semillas y el pescado azul, la sardina y el atún.

  • Mito: Tanto mi madre como mi abuela tienen exceso de peso, así que es obvio que yo también engordaré.

Hechos : No se heredan las grasas, sólo una cierta tendencia a engordar. Las mujeres de su familia pueden tender a acumular grasa en los muslos y los hombres a echar barriga, pero si tú ganas peso depende sobre todo del tipo de vida que llevas. Si el número de calorías que ingieres cada día coincide con el de las que quemas, entonces no aumentarás peso en ninguna parte de tu cuerpo, independientemente de como sea la silueta de tus progenitores. Lo que sí suele suceder, sin embargo, es que heredemos los hábitos alimentarios de aquellos con quienes crecemos. Renuncia a esos hábitos, come bien y lleva una vida más activa. No sólo tendrás mejor aspecto y te sentirás mejor, sino que estarás creando nuevos patrones de conducta para tus hijos.

Fuente:

www.eufic.org

European Food Information Council

 

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