Nutrimentos
Hidratos
de carbono, nuestra gasolina
Junto con las grasas, liberan energía con la que
nuestro cuerpo mantiene sus funciones vitales (bombeo
de sangre, respiración, regulación de la temperatura
corporal?). También permiten el desarrollo de la
actividad física.
Hay
varios tipos:
- Simples
o de absorción rápida (llegan rápidamente a la
sangre): Azúcar, almíbar, caramelo, jalea, dulces,
miel, melaza, chocolate y derivados, repostería,
pastelería, bebidas refrescantes azucaradas, fruta
y su jugo, fruta seca, mermeladas, etc. Lo recomendable
es que su consumo sea racional y en cantidades
moderadas.
- Complejos
o de absorción lenta (pasan más lentamente del
intestino a la sangre): Verduras y hortalizas
y harinas (pan, arroz, pasta, papa, legumbre,
cereales de desayuno, entre otros). Debieran estar
presentes en cada una de las comidas del día.
Funciones:
Al
impedir que se utilicen las proteínas como fuente
de energía, un aporte adecuado de hidratos de carbono
ayuda a mantener el peso y la composición corporal.
El exceso de hidratos de carbono se deposita en
el hígado y en los músculos en forma de glucógeno
(reserva de energía) y el resto se convierte en
grasa que se almacena en el tejido adiposo o graso.
Otras funciones importantes de los hidratos de carbono:
impiden que las grasas sean empleadas como fuente
de energía, participan en la síntesis de material
genético y aportan fibra dietética.
Fuente:
CONSEJO
LATINOAMERICANO DE INFORMACIÓN ALIMENTARIA
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