La
Hidratación es Esencial para tu Bienestar
- Si
estás agotado y sientes que tu nivel de energía
está más bajo que nunca, observa si estás bebiendo
suficiente cantidad de líquidos.
La
Dra. Susan Shirreffs, experta en deshidratación del
Departamento de Ciencias Biomédicas de la Universidad
de Aberdeen, afirma que "Normalmente, la mayoría
de la gente necesita ingerir entre uno y dos litros
de líquidos al día para mantenerse en forma. El más
ínfimo indicio de deshidratación puede generar dolor
de cabeza, somnolencia, o simplemente falta de reflejos".
La
deshidratación puede llevar a situaciones más graves.
Las personas que generalmente beben muy poco, corren
el riesgo de sufrir a largo plazo trastornos renales,
mentales, digestivos e incluso problemas cardiacos.
Esto no debería resultar sorprendente, teniendo en
cuenta que el volumen de sangre que circula por nuestro
organismo refleja la cantidad de agua que bebemos.
Al
reducir la ingesta de líquidos, se reduce el volumen
de sangre, por lo que también disminuye el flujo que
riega el corazón, el cerebro, los músculos y todos
los órganos esenciales del cuerpo. Cuanta menos sangre
se aporte a dichos órganos, menos oxígeno reciben,
con lo que su capacidad para realizar sus funciones
normales va decreciendo.
Desgraciadamente,
no podemos fiarnos únicamente de los mecanismos que
desencadenan la sed, porque para entonces ya estamos
ligeramente deshidratados. El secreto radica en ingerir
líquidos con regularidad durante el día.
- Niños
Es de vital importancia vigilar la cantidad y la
frecuencia con que los niños beben al día, ya que
la sensación de sed no está tan desarrollada en
ellos como en los adultos. Además, ya que se pasan
el día jugando y moviéndose, es importante darles
de beber con frecuencia agua y otras bebidas frías
o calientes, para que mantengan la cantidad de líquidos
adecuada. Hay que prestar especial atención durante
los meses más calurosos porque su organismo, al
igual que el de los adultos, pierde mucha agua tratando
de mantenerse temperado a través de la transpiración.
- Ancianos
Mientras que en los niños el mecanismo de la sed
no está suficientemente desarrollado, a medida que
envejecemos se vuelve cada vez menos sensible. Si
añadimos a esto el hecho de que muchas personas
mayores reducen deliberadamente la ingesta diaria
de líquidos para ahorrarse las frecuentes y generalmente
agotadoras y molestas idas y venidas al baño, el
riesgo de deshidratación es aún mayor. Se recomienda
a los ancianos que tomen con regularidad a lo largo
de la jornada, además de agua, sus zumos de frutas
favoritos, té, café, chocolate caliente y sopas.
El
deporte activa la sed. No sólo se liberan líquidos
a través del sudor, que es el mecanismo corporal para
reducir la temperatura, sino que además se exhala
vapor de agua al respirar. Cuanto más dura y prolongada
sea la actividad física y cuanto mayor sea la temperatura
y la humedad del lugar donde hace ejercicio, mayor
cantidad de líquido perderás. El grado de pérdida
puede alcanzar cotas inesperadas y si no recuperas
líquido rápidamente, poco después sufrirás una deshidratación,
que afectará considerablemente a tu capacidad física.
Para
controlar adecuadamente la cantidad de fluido que
has de recuperar, debes pesarte antes y después de
la actividad física y beber un litro de agua por cada
kilogramo que pierdas. En cualquier caso, la norma
general es beber un litro de agua por cada hora de
ejercicio.
- La
fórmula más segura consiste en beber antes, durante
y después de la actividad física. Lo más adecuado
es el agua o las bebidas isotónicas, cuyo índice
de sales minerales y de glucosa es similar que el
de la sangre.
- Aunque
los líquidos son esenciales, resulta importante
vigilar las calorías que se ingieren con la bebida.
Procura hacer una selección de bebidas equilibrada,
que corresponda a la energía que consumes.
- Y
recuerda que mantener un buen nivel de líquidos
no sólo contribuye a que te sientas bien y a mejorar
tu salud, sino que además es una importante fuente
de belleza: ayuda a mantener la piel hidratada y
a tener un aspecto saludable.
Fuente:
www.eufic.org
European
Food Information Council