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El
plomo ingerido e inhalado
Se
le dio el nombre de “plomero”, a aquellas
personas que trabajaban con tuberías de plomo.
En algunos países se han sustituido las tuberías
de plomo por materiales no tóxicos, debido a
su toxicidad.
El
plomo se absorbe por ingestión, inhalación
o contacto con la piel.
Cuando
una persona tiene deficiencias en hierro, proteínas,
calcio y/o zinc, la absorción del plomo es mayor.
En
países con alto porcentaje de contaminación,
el plomo está presente en grandes cantidades,
provocado en un porcentaje importante, por la emisión
de gases de los vehículos motorizados, seguido
por fabricas, pinturas comerciales (amarillas), insecticidas,
baterías de automóviles, vajillas de barro
vidriado, etc.
Estudios
realizados demostraron que el plomo es muy dañino
en porcentajes altos en el cuerpo, causando en algunas
personas, desarrollo intelectual anormal, problemas
de conducta en los niños, enfermedades hepáticas,
renales, sistemas reproductivo, gastrointestinal y nervioso.
Cuando
el plomo ingresa al organismo, se distribuye a los diferentes
tejidos y especialmente en los huesos, ya que el comportamiento
de este metal es similar en algunos aspectos al del
calcio. El plomo se acumula en el tejido óseo
en un 95% y éste se puede convertir en una reserva
que mantiene el metal por períodos prolongados,
hasta de 10 años, y que se puede liberar hacia
el torrente sanguíneo, en especial durante el
embarazo, la lactancia y el climaterio, colocando en
riesgo a las mujeres y a sus hijos, ya que cruza fácilmente
la barrera placentaria, llega al feto y es liberado
hacia la leche materna.
Para que estés bien
- Evita cocinar a diario en vajillas
de barro vidriado
- Consume productos con hierro, ya que
éste ayuda a reducir la absorción del
plomo. (yema de huevo, frijoles, lentejas, carne roja
- Consume alimentos ricos en calcio,
porque ayuda a evitar que se deposite en los huesos.
(leche, yogurt, quesos, etc.)
- Toma vitamina E, ya que tiene una
gran capacidad protectora ante diversos tóxicos
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