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Las Preguntas más Frecuentes acerca de Abuso de Alcohol y Alcoholismo

¿Qué es el alcoholismo?

También conocido como dependencia del alcohol, es una enfermedad que incluye los siguientes cuatro síntomas:

Deseo insaciable: una gran necesidad o deseo compulsivo de beber alcohol.

Pérdida de control: la incapacidad de dejar de beber alcohol una vez que se haya comenzado.

Dependencia física: síndrome de abstinencia, con síntomas tales como náuseas, sudor, temblores y ansiedad, que ocurren cuando se deja de beber alcohol.

Tolerancia: la necesidad de beber cada vez más cantidad de alcohol a fin de sentirse eufórico.

¿Es una enfermedad?

Sí, el alcoholismo es una enfermedad. El deseo insaciable que el alcohólico siente por el alcohol puede ser tan fuerte como la necesidad de comer o beber agua. Un alcohólico continuará bebiendo alcohol aunque tenga problemas serios con la familia, con la salud o con la ley.

Así como muchas otras enfermedades, el alcoholismo es crónico, lo cual significa que la persona padecerá de esta enfermedad toda su vida; generalmente su curso es predecible y presenta síntomas. El riesgo de desarrollar el alcoholismo responde a influencias tanto de los genes de la persona como de su estilo de vida.

¿Es hereditario el alcoholismo?

Las investigaciones demuestran que el riesgo de desarrollar alcoholismo ciertamente viene de familia. Los genes que hereda una persona explican en parte este hábito, pero el estilo de vida también constituye un factor. Actualmente, los investigadores están tratando de identificar aquellos genes específicos que ponen a las personas en riesgo de desarrollar el alcoholismo. Sus amigos, el nivel de estrés en su vida y la facilidad de acceso al alcohol, son factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar el alcoholismo.

Pero recuerda: el riesgo no dicta tu destino. Simplemente porque el alcoholismo viene de familia no quiere decir que el hijo de un alcohólico automáticamente se convierta también en alcohólico. Algunas personas desarrollan el alcoholismo aun cuando no haya nadie en su familia que tenga problemas con el alcohol. De la misma manera, no todos los hijos de familias alcohólicas tienen problemas con el alcohol. Sin embargo, es importante saber si corres un riesgo, ya que entonces puedes tomar medidas de prevención para protegerte de desarrollar problemas con el alcohol.

¿Se puede curar el alcoholismo?

No, en este momento el alcoholismo no se puede curar. Aún cuando el alcohólico haya dejado de beber por mucho tiempo, puede sufrir una recaída. Para prevenir una recaída, un alcohólico debe continuar evitando las bebidas alcohólicas.

¿Se puede tratar el alcoholismo?

Sí, el alcoholismo es tratable. Los programas para el tratamiento del alcoholismo se sirven tanto de la consejería como de las medicinas para ayudar a que una persona deje de beber. La mayoría de los alcohólicos necesitan ayuda para recuperarse de su enfermedad. Con apoyo y tratamiento, muchas personas pueden dejar de beber y reconstruir sus vidas.

¿Da resultado el tratamiento para el alcoholismo?

El tratamiento del alcoholismo tiene buenos resultados para muchas personas. Pero, al igual que muchas enfermedades crónicas, existen diferentes grados de éxito en cuanto a los tratamientos. Algunas personas dejan de beber y se mantienen sobrias. Otras pasan por largos períodos de sobriedad con algunas recaídas y hay otras personas a quienes no les es posible dejar de beber en ningún momento. Sin embargo, en cuanto a los tratamientos, queda claro una cosa: cuanto más tiempo se abstenga una persona de beber alcohol, más probabilidades tendrá de permanecer sobria.

¿Tener problemas con el alcohol significa ser alcohólico?

No. El alcoholismo es solamente uno de los tipos de problemas relacionados con el alcohol. El abuso del alcohol puede resultar igualmente dañino. Una persona puede abusar del alcohol sin que sea necesariamente alcohólica –es decir, esta persona puede beber demasiado y con frecuencia pero aun así no ser dependiente del alcohol. Algunos de los problemas relacionados con el abuso del alcohol incluyen no poder cumplir con las responsabilidades laborales, escolares o familiares; arrestos por conducir alcoholizado y accidentes automovilísticos; así como padecimientos médicos relacionados con la bebida. Bajo ciertas circunstancias, hasta beber alcohol sólo en ocasiones sociales o moderadamente puede ser peligroso –por ejemplo, si se conduce un vehículo, si se está embarazada o si se están tomando ciertas medicinas.

¿Es verdad que ciertos grupos específicos de personas tienen una tendencia a tener problemas?

El abuso del alcohol y el alcoholismo se extienden a través de sexos, razas y nacionalidades. Cerca de 14 millones de personas en los Estados Unidos –1 de cada 13 adultos– abusan del alcohol o son alcohólicas. En general, sin embargo, hay más hombres que mujeres dependientes del alcohol o que tienen problemas relacionados con el alcohol. Asimismo, los problemas con el alcohol se encuentran más difundidos entre adultos jóvenes, entre los 18 y los 29 años de edad, y se observan menos entre personas de 65 años o mayores. También sabemos que las personas que comienzan a beber a más temprana edad –por ejemplo a los 14 años o antes– aumentan en gran medida la posibilidad de desarrollar problemas con el alcohol en algún momento de su vida.

¿Cómo es posible determinar si una persona tiene un problema?

Responder a las siguientes cuatro preguntas puede servir de ayuda para determinar si tu o un ser querido tiene un problema con el alcohol:

¿Has pensado alguna vez que debes beber menos alcohol?

¿te has sentido molesto porque la gente te critica que usted bebes?

¿te has sentido usted alguna vez mal o culpable por beber alcohol?

¿Alguna vez has tomado un trago ni bien te despiertas por la mañana a fin de tranquilizar tus nervios o para quitarte la borrachera?

Si contestaste que “sí” a una de estas preguntas es posible que tengas un problema con el alcohol. Si contestaste que “sí” a más de una de las preguntas, es muy probable que tengas un problema. Si crees que tu o alguna persona conocida podría tener un problema con el alcohol, es importante que veas de inmediato a un médico o proveedor de asistencia médica. Ellos podrán ayudar a determinar si existe un problema con el alcohol y recomendar la mejor manera de proceder.

¿Una persona que tiene problemas con el alcohol puede simplemente disminuir su consumo?

Depende. Si esa persona ha sido diagnosticada como alcohólica, la respuesta es no. Los alcohólicos que tratan de disminuir su consumo de alcohol, raramente lo logran. Dejar de beber—es decir, abstenerse de beber alcohol– es generalmente el mejor camino para recuperarse. La gente que no es dependiente del alcohol pero que ha experimentado problemas relacionados con el alcohol puede llegar a limitar la cantidad de alcohol que consume. Si no pueden respetar estos límites deben dejar de beber por completo. La pregunta 13 se refiere a este tema, “¿hasta cuánto se puede beber sin que sea peligroso?”

Si un alcohólico se rehusa a pedir ayuda, ¿qué se puede hacer al respecto?

Esto puede ser un gran desafío. No se puede forzar a un alcohólico a pedir ayuda, excepto bajo ciertas circunstancias, tales como un incidente de violencia que conduce a un tratamiento obligado por orden judicial o por una emergencia médica. Pero no se debe esperar a que una persona “toque fondo” para actuar. Muchos especialistas en el tratamiento del alcoholismo sugieren los siguientes pasos para ayudar a un alcohólico a que se someta a un tratamiento:

  • Deje de “encubrir” a la persona. Los miembros de la familia a menudo inventan excusas ante otras personas o tratan de proteger al alcohólico de las consecuencias de su consumo de alcohol. Es importante dejar de encubrir al alcohólico para que pueda experimentar en su totalidad las consecuencias de este consumo.
  • Intervenga en el momento oportuno. El mejor momento para hablar con la persona que tiene un problema con el consumo del alcohol es inmediatamente después de que haya ocurrido un incidente relacionado con este consumo –como por ejemplo una discusión familiar seria o un accidente. Elije un momento en que la persona esté sobria, ambos estén relativamente tranquilos y tengan la oportunidad de hablar en privado.
  • Sé específico. Exprésale a tu familiar que sientes preocupación por la manera en que bebe. Utiliza ejemplos de las formas en que la bebida de alcohol ha ocasionado problemas, incluyendo el episodio más reciente.
  • Ponga de manifiesto los resultados. Explícale al bebedor lo que hará usted si no busca ayuda –no para castigar al bebedor, sino para protegerse a ti mismo de los problemas de éste. Lo que usted le diga puede variar desde rehusarse a asistir, con la persona, a cualquier actividad social donde se sirva alcohol hasta mudarse de la casa. No amenace con cosas que no pueda llevar a cabo.
  • Pide ayuda. Reúne información por anticipado acerca de las opciones de tratamiento disponibles en la comunidad. Si la persona está dispuesta a recibir ayuda, llama de inmediato para hacer una cita con un consejero de tratamiento. Ofrécete para acompañar al miembro de la familia a la primera visita del programa de tratamiento y/o a la reunión de Alcohólicos Anónimos.
  • Llama a un amigo. Si el miembro de la familia aún se resiste a pedir ayuda, pídele a un amigo que hable con la persona siguiendo los pasos descriptos. Un amigo que sea un alcohólico en recuperación puede llegar a ser especialmente convincente, pero cualquier persona que sea compasiva y no sentenciosa puede colaborar. A menudo se necesita la intervención de más de una persona, más de una vez, para persuadir a un alcohólico a que busque ayuda.
  • La unión hace a la fuerza. Con la ayuda de un profesional de la salud, algunas familias se unen formando un grupo con otros familiares y amigos para reconfortar a un alcohólico. Este acercamiento debe intentarse solamente bajo el liderazgo de un profesional de la salud que tenga experiencia en esta clase de intervención grupal.
  • Busca apoyo. Es importante recordar que no está solo. Hay grupos de apoyo a su alcance en la mayoría de las comunidades. Estos grupos ayudan a que los miembros de la familia entiendan que ellos no son responsables de que un alcohólico beba y que necesitan tomar medidas para cuidarse a sí mismos, más allá de si el miembro de la familia que es alcohólico decida buscar ayuda o no.
  • ¿Hasta cuánto se puede beber sin que sea peligroso? Para la mayoría de los adultos, el consumo moderado de alcohol –hasta dos tragos por día para los hombres y un trago para las mujeres y personas de edad– causa pocos problemas o ninguno. (Un trago equivale a una botella de 12 onzas de cerveza o bebida a base de vino [wine cooler], un vaso de 5 onzas de vino o 1,5 onza de licor de 80° de graduación alcohólica). Sin embargo, hay ciertas personas que no deben beber en absoluto: Mujeres embarazadas o que están intentando quedar embarazadas. Personas que piensan conducir o realizar actividades que requieran estado de alerta y destreza (como el uso de maquinarias de alta velocidad). Personas que estén tomando medicinas, recetadas o de venta libre. Personas con padecimientos médicos que puedan agravarse con el alcohol. Alcohólicos en recuperación. Personas menores de 21 años.

¿Es seguro beber durante el embarazo?

No, beber durante el embarazo es peligroso. El alcohol puede tener muchos efectos dañinos en el bebé. El bebé puede nacer con un retardo mental o con problemas de aprendizaje o de conducta que le duren toda la vida. No sabemos exactamente cuánto alcohol es necesario para causar estos problemas. Sin embargo, lo que sí sabemos es que estos defectos congénitos relacionados con el alcohol se pueden prevenir en un 100 por ciento, simplemente no bebiendo alcohol durante el embarazo. El proceder más seguro para las mujeres embarazadas o que intentan quedar embarazadas es no tomar alcohol en absoluto.

¿El alcohol afecta de forma diferente a las personas de edad avanzada?

Los efectos del alcohol varían de acuerdo a la edad. Tiempos de reacción más lentos, problemas auditivos y visuales y menos tolerancia a los efectos del alcohol ponen a las personas de edad avanzada en mayor riesgo de sufrir caídas, accidentes automovilísticos y otros tipos de heridas que pueden resultar del consumo de alcohol.

La gente de edad también tiende a tomar más medicinas que las personas más jóvenes. La mezcla del alcohol con medicinas recetadas o de venta libre puede ser muy peligroso, hasta fatal. Hay más de 150 medicinas que son dañinas en combinación con el alcohol. Además, el alcohol puede agravar los padecimientos médicos más comunes de las personas de edad, como la presión arterial alta y las úlceras. Los cambios físicos asociados con el envejecimiento pueden hacer que las personas mayores se sientan “eufóricas” aún hasta luego de beber sólo una pequeña cantidad de alcohol. De manera que, aún si no existe un motivo médico para evitar el alcohol, las mujeres y los hombres de edad avanzada deben limitarse a un trago por día.  

¿El alcohol afecta de forma diferente a las mujeres?

Sí, el alcohol afecta a las mujeres de forma diferente a como afecta a los hombres. Las mujeres se incapacitan más que los hombres luego de beber la misma cantidad de alcohol, aún tomando en cuenta las diferencias en el peso. Esto es así porque el cuerpo de las mujeres contiene menos agua que el de los hombres. Debido a que el alcohol se mezcla con el agua que hay en el cuerpo, una determinada cantidad de alcohol se manifiesta en forma más concentrada en el cuerpo de una mujer que en el de un hombre. En otras palabras, sería como echar la misma cantidad de alcohol en un cubo de agua mucho más pequeño.

Además, el abuso crónico del alcohol produce un daño físico más pronunciado en las mujeres que en los hombres. La dependencia del alcohol y los problemas médicos relacionados, tales como daños en el cerebro, el corazón y el hígado, progresan más rápidamente en las mujeres que en los hombres.  

¿El alcohol es bueno para el corazón?

Los estudios han demostrado que aquellas personas que beben en forma moderada –hombres que beben dos o menos tragos por día y mujeres que beben uno o menos tragos por día– tienen menos probabilidades de morir de enfermedades del corazón que aquellas personas que no beben alcohol o aquellas que beben más cantidad. Se cree que estas pequeñas cantidades de alcohol ayudan a proteger contra las enfermedades del corazón modificando los componentes químicos de la sangre y reduciendo así el riesgo de que se produzcan coágulos en las arterias cardíacas.

Sin embargo, si no bebes, no debes comenzar a hacerlo nada más que para beneficiar a tu corazón. Puedes prevenir las enfermedades del corazón haciendo ejercicio regularmente y comiendo alimentos con pocas grasas. Y si estás embarazada, planea quedar embarazada o has sido diagnosticado como alcohólico, o si sufres de alguna otra afección médica que pueda hacer que el consumo de alcohol te haga daño, no debes beber.

Si puedes beber alcohol sin problemas y elige hacerlo, házlo con moderación. La bebida en exceso en realidad puede aumentar el riesgo de las fallas del corazón, los derrames cerebrales y la presión arterial alta, así como ocasionar muchos otros problemas médicos, como la cirrosis de hígado.

¿Se debe dejar de beber alcohol mientras se están tomando medicinas?

Posiblemente. Hay más de 150 medicinas que son dañinas en combinación con el alcohol. Los efectos de esta combinación pueden incluir un aumento en el riesgo de contraer enfermedades, de lastimarse o hasta de morirse. Los efectos del alcohol se acentúan al ingerir medicinas que deprimen el sistema nervioso central, tales como pastillas para dormir, antihistamínicos, antidepresivos, drogas para combatir la ansiedad y algunos analgésicos. Además, algunas medicinas que se recetan para ciertos trastornos, incluyendo la diabetes, la presión arterial alta y las enfermedades del corazón, pueden resultar contraproducentes en combinación con el alcohol. Si estás tomando cualquier medicina recetada o de venta libre, pregúntale al doctor si puedes tomar alcohol sin que te ocasione problemas.  

Fuente:

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA)

www.niaaa.nih.gov

 

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