Fertilización
in Vitro
La
fertilización in vitro (IVF) está recomendada
especialmente en el caso de oclusión total o parcial;
o la ausencia de las trompas. En el caso de infertilidad,
por razón desconocida, o por mala calidad de los espermas,
se ha aplicado IVF con éxito. IVF tienen un gran valor
diagnóstico como tratamiento de la infertilidad. Si
llegan a fertilizarse bien los óvulos maduros aunque
no se embarace la paciente, los tratamientos futuros
tienen sentido. Si por el contrario la fertilización
del óvulo maduro no ocurre, el único tratamiento de
queda, en la mayoría de los casos, es la inyección espermática
intracitoplasmática (ICSI).
En
la mayoría de los casos, el tratamiento con IVF requiere
estimulación hormonal, empezando el día 1 a 3 del ciclo.
Con
la ayuda de un análisis sanguíneo y ultrasonidos para
observar la maduración de los óvulos, se determina el
tiempo de la inyección con HCG (hormona que provoca
la ovulación) y el día y la hora de la punción para
obtener los óvulos (36 hrs. después de la aplicación
de HCG). Los óvulos se obtienen con la ayuda de un ultrasonido
y de una aguja delgada. Por lo general, la paciente
recibe una ligera anestesia. Con un sistema de succión
se obtiene el líquido de los folículos con los óvulos.
En seguida, se examina el líquido para detectar los
óvulos. Si se encuentran óvulos, se introducen éstos
en un medio donde permanecen hasta que se introducen
en la matriz (transferencia de embriones). Este proceso
dura aproximadamente de 40 a 70 horas.
Después
de la transferencia, la paciente descansa y puede ir
a su casa. Al mismo tiempo que se lleva a cabo la punción:
o poco tiempo después, el marido entrega una muestra
fresca de esperma. Antes del procedimiento, se examina
y se congela una muestra de esperma; en el caso de no
obtener una muestra, deben existir espermas con qué
trabajar.
Después
de la preparación de los espermas, se depositan aproximadamente
100,000 espermas con los óvulos en el medio de cultivo.
En algunos casos, se espera hasta 24 horas post-punción
para juntar los óvulos con los espermas para que así
los óvulos tengan una mayor madurez. La fertilización
se puede observar hasta 18 horas después del procedimiento;
y 40 - 48 horas después, los óvulos en estado de división,
se transfieren con ayuda de un pequeño catéter de regreso
a la matriz de la mujer (transferencia de embrión).
Posteriormente, la paciente descansa unas horas en el
hospital y después se puede ir a casa, guardando reposo
en cama durante los próximos tres días. La cantidad
de embriones que se implantan depende de la calidad
de los mismos; y el médico, en conjunto con la pareja,
toman la decisión acerca de cuántos embriones se transfieren.
La posibilidad de lograr un embarazo es mayor cuando
se aumenta la cantidad de embriones, de la misma manera
incrementa la posibilidad de que ocurra un embarazo
múltiple.
Los embriones que sobran, se pueden conservar congelándolos
en nitrógeno líquido a temperaturas de 196º Celcius
bajo cero.
El
éxito del IVF depende de muchos factores: influye la
calidad del esperma, la cantidad de óvulos maduros,
la cantidad de embriones transferidos y el proceso de
anidación del embrión en la capa interna de la matriz
(el endometrio). La mala cantidad del esperma, que normalmente
se identifica por mortalidad pobre, impide en muchos
casos una fertilización exitosa. La fertilización en
estos casos normalmente no excede el 30% (si existe
calidad de esperma normal, la fertilización llega a
un 80%).
En
ocasiones, en mujeres con trastornos hormonales graves,
se obtienen únicamente óvulos no maduros. Estos óvulos
inmaduros o postmaduros no fertilizan en el mismo grado.
En estos casos, el momento de unión del esperma con
óvulos es de suma importancia. En ocasiones, el trastorno
en la maduración de los óvulos se logra corregir a través
de un protocolo adaptado en un próximo ciclo de tratamiento.
La anidación de los embriones en la capa interna de
la matriz (el endometrio) se apoya con hormonas. Una
gran parte de estos embriones se pierde por malas condiciones
para la anidación del mismo endometrio. Otra parte de
los embriones deja de desarrollarse probablemente porque
existe daño genético. En estos casos, la falta de un
embarazo es un mecanismo de protección de la naturaleza
para evitar una malformación.
Fuente:
Centro
de Fertilidad Humana en México, S.A. de C.V.
www.centrodefertilidad.com
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