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El hígado, todo un laboratorio

En efecto, nuestro hígado es todo un laboratorio químico, que realiza unas 25,000 operaciones químicas diarias, y le debemos todos los cuidados necesarios para garantizar el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

El hígado es todo un centro donde se desarrollan los principales procesos metabólicos; todos los alimentos que ingerimos son digeridos por diversas enzimas, descompuestos en sus principales componentes y absorbidos, a través de la red intestinal, por la corriente sanguínea. Ésta lleva los productos de la digestión al hígado donde se transforman en sustancias asimilables por el organismo.

Las células hepáticas transforman el colesterol, las proteínas, las grasas y los azúcares en sustancias que pueden ser utilizadas inmediatamente o bien almacenadas como reserva. Por ejemplo, transforman la glucosa en glucógeno y lo almacena para convertirlo nuevamente en glucosa y ponerlo en la circulación sanguínea en caso de urgente necesidad, cuando realizamos un ejercicio.

Por medio de procesos químicos el hígado produce sustancias necesarias para el organismo como:

  • Albúmina
  • Fibrinógeno, que sirve para la coagulación de la sangre
  • Colesterol, indispensable para la vida de todas las células
  • Globulinas, utilizadas por el sistema inmunológico y otras
  • Células hepáticas, dedicadas al aislamiento y almacenamiento de reservas, como las vitaminas A, D y B
  • Glicógeno, grasas, hierro, cobre, etc.

El hígado también está encargado de una importantísima función antitóxica, o sea, neutralizar las toxinas, ya sean de origen externo o interno. Las toxinas son atrapadas por las células hepáticas que las oxidan, las combinan con otras sustancias, las neutralizan y las van eliminando a través de la bilis.

Además de todo esto, también está encargado de producir la bilis, líquido amarillo verdoso, almacenado en la vesícula, que se vierte al duodeno, indispensable para la digestión, especialmente de las grasas.
La bilis se produce a un ritmo de unos 30-50 cc por hora. Aparte de emulsionar las grasas, estimular la lipasa y facilitar los movimientos intestinales, envía al intestino los desechos tóxicos, neutralizadas por el hígado.

 

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