El
hígado durante el embarazo
El hígado tiene una función especial
y ardua durante este periodo.
Durante el segundo periodo de la gestación,
aumenta de volumen, a causa de una hipertrofia de sus
células, que se infiltran de grasa al tiempo
que disminuye la cantidad de glucógeno en depósito.
Así mismo, durante este periodo el hígado
quema una gran cantidad de azúcares de reserva,
pero también acumula grasas, que constituyen
reservas de energía utilizables en una segunda
etapa.
También el hígado ha de realizar trabajos
extras en la fabricación de los aminoácidos
y proteínas más complejos, indispensables
para el rápido crecimiento del feto, antes de
que su hígado se autosuficiente en la producción
proteínica.
Pero su mayor esfuerzo queda muy comprometido en
otros dos campos de su compleja capacidad productiva:
la neutralización de sustancias tóxicas,
que aumentan notablemente durante el embarazo a causa
del acelerado metabolismo del bebé en crecimiento,
y en la producción de los elementos básicos
de las hormonas del embarazo, ya que tiene que producir
gran parte de los esteroides, que constituyen los núcleos
básicos de muchas hormonas como los estrógenos
y la progesterona, además de los de algunas grasas
como el colesterol que es indispensable para el crecimiento
del bebé.
No hay que olvidar tampoco la función biliogénica
del hígado, o sea, la producción de bilis.
Este parece ser el único sector productivo del
hígado que puede entrar en crisis, debido a la
cantidad de colesterol que se ve obligado a producir
y del que el feto está verdaderamente hambriento.
Microcálculos biliares se pueden formar debido
a la hiperproducción de colesterol, estos se
presentan generalmente en mujeres que han tenido varios
embarazos.
Para que estés bien
- Tu buen estado de salud, ayudará a que tu
hígado funcione correctamente
- Tu embarazo debe ser vigilado, desde el primer momento
por tu ginecólogo
- Durante el embarazo reduce al mínimo la ingestión
de alcohol
- Evita tomar cualquier tipo de fármacos no
recomendados por tu médico
- Aliméntate sanamente, come frutas, verduras,
carnes, huevo, fibra, bebe por lo menos 2 litros de
agua al día
- Hacer ejercicio diariamente. (pregúntale a
tu médico que tipo de ejercicio puedes realizar)
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