Labio
leporino
Conjuntamente
con el defecto de paladar hundido, el labio leporino es uno
de los defectos congénitos más comunes dentro de las estructuras
que forman la boca.
Es
una hendidura o separación en el labio y/o el paladar, como
resultado de que ambos lados del labio superior no crecieron
a la par. La boca del feto se forma durante los primeros
tres meses del embarazo, durante ese tiempo, el paladar y
el labio superior deben unirse, pero si no se efectúa esa
unión, aparece el defecto en cuestión.
El
grado del labio leporino puede variar enormemente,
desde leve (corte del labio) hasta severo (gran
abertura desde el labio hasta la nariz) y de acuerdo a su
ubicación y grado de implicación del labio, es como se le
nombre; una hendidura en un lado del labio que se extiende
hasta la nariz se denomina unilateral completa.
Una hendidura que afecta a ambos lados del labio y se extiende
hasta la nariz, afectándola, se llama bilateral completa.
Afecta a uno de cada 700 recién nacidos.
Causas:
Se
presenta sobre todo, en familias que cuentan con algún antecedente
de este trastorno, pero puede ocurrir en familias que no lo
hayan tenido ya que, según estudios, existen algunos factores
externos que, mezclados con ciertos genes específicos pueden
interrumpir el proceso normal del cierre y desarrollo del
labio. Por ejemplo: algunos fármacos, drogas, productos químicos
o la deficiencia de algunas vitaminas.
Además
de la deformación estética, existen posibles complicaciones
que se asocian a este trastorno, entre las que podemos mencionar:
- Dificultades
en la alimentación,
el bebé puede tener problemas para adaptar su boca y succionar
la leche materna
- Infecciones
del oído y pérdida auditiva,
pueden presentarse por un problema en el tubo que conecta
el oído medio a la garganta (consecuencia del labio leporino
y/o paladar hendido) y si las infecciones son recurrentes
se puede llegar a perder la audición
- Retrasos
del habla y del lenguaje,
la función muscular puede verse reducida, complicando el
aprendizaje y la articulación de palabras
- Problemas
dentales, es
posible que los dientes no puedan salir normalmente, requiriendo
asistencia del especialista
Para
que estés bien
Actualmente
los médicos ya cuentan con los recursos necesarios
para poder corregir el problema del labio leporino y así evitar
consecuencias físicas y mentales mayores, tanto para padres
como para hijos, siempre y cuando su detección sea oportuna
y el tratamiento se ponga en marcha cuanto antes, sobre todo
para ayudar a que el recién nacido tenga un desarrollo sano.
La
anomalía puede repararse en los primeros meses de vida del
bebé, normalmente cuando pese entre 5 y 6 kilos, el médico
lo determinará, además de que les explicará todo lo referente
a la cirugía y a los cuidados que deben de tenerse después
de practicada la misma.
Entre
los especialistas que deberán estar al pendiente del avance
y corrección del trastorno se encuentran:
- Cirujano
plástico/craneofacial,
cirujano que cuente con una preparación especializada en
tratamiento de anomalías esqueléticas
- Pediatra, médico que seguirá al niño durante su crecimiento
y coordinará a los demás especialistas que participen
- Ortodoncista, que evaluará la posición y alineación de los
dientes
- Dentista
pediátrico, evaluará
y cuidará los dientes del pequeño y deberá trabajar conjuntamente
con los demás especialistas
- Terapeuta
del habla, profesional
que evaluará y supervisará las capacidades de comunicación
del pequeño a lo largo de sus etapas de desarrollo
- Otorrinolaringólogo, médico especialista del oído, nariz y garganta,
él evaluará y controlará posibles infecciones que se llegaran
a presentar como efectos secundarios del trastorno
- Audiólogo, especialista de la audición, encargado de evaluar
y controlar cualquier dificultad auditiva que el pequeño
pueda tener
Aunque
el tratamiento implique ciertos sacrificios, vale la pena
la espera si se considera el beneficio que puede alcanzarse.
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