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Se
presentan por lo general en niños, entre los 4 o 5 meses
hasta los 5 años de edad, cuando la temperatura se eleva
en forma brusca.
Aproximadamente
uno de cada 25 niños tendrá por lo menos un episodio de
convulsiones febriles, y más de una tercera parte de estos
niños tendrán episodios adicionales antes de que superen
la edad en la cual existe la tendencia a tenerlos.
Durante
las convulsiones febriles, los niños a menudo pierden
la conciencia y se estremecen, moviendo las extremidades
en ambos lados del cuerpo. Menos comúnmente, el niño se
vuelve rígido o tiene contracciones en una sola parte
del cuerpo, tal como en un brazo o una pierna, o en el
lado izquierdo o derecho solamente.
El
tiempo de la convulsión puede ser desde unos segundos
hasta 15 o 20 minutos.
No
se considera que los niños propensos a convulsiones febriles
tienen epilepsia, ya que la epilepsia se caracteriza por
convulsiones recurrentes que no son precipitadas por fiebre.
A
pesar de que pueden ser muy impresionantes para los padres,
la gran mayoría de las convulsiones febriles son inofensivas.
Primeros
auxilios Para que estés
bien
Prevención
- Una
manera de prevenir este tipo de eventos, siempre debes
vigilar y controlar la fiebre durante enfermedades.
- Consulta
con tu pediatra el tipo de medicamentos que puedas utilizar
para controlar la fiebre del niño y que te explique
cómo debes actuar en caso de que se presente una convulsión,
en especial si el niño tiene tendencia a manifestar
fiebres altas.
Atención
- Cuando
un niño comienza con una convulsión:
- Guardar
la calma.
- Colocar
al niño en un lugar seguro, para evitar lesiones durante
la convulsión.
- Trata
de aflojarle la ropa.
- No
trates de detener los movimientos que el niño esté realizando,
debes dejarlo moverse como su cuerpo lo manifieste.
- Si
el niño tiene algún objeto en la boca, trata de retirarlo
con cuidado. Una posición de seguridad es colocarlo
de lado o boca abajo, para evitar el ahogamiento.
- Observa
que pueda respirar sin obstrucciones.
- Si
la convulsión dura más de 10 minutos, debes buscar ayuda
médica urgente.
- Una
vez terminada la convulsión debes llevar al niño con
su pediatra para tratar de eliminar la causa de la convulsión.
Esto es especialmente urgente si el niño muestra síntomas
de cuello rígido, letargo o vómitos.
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