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La
pérdida total o parcial de un miembro, es llamado amputación,
es un accidente muy impactante, tanto para el lesionado
como para el auxiliador.
El
auxiliador debe guardar la calma para transmitirla al
accidentado.
Cuando
se desprende un miembro del cuerpo como la mano, la pierna,
el brazo, etc., el auxiliador debe actuar de inmediato
y tratar la herida como cualquier otra, cubriendo la herida
del muñón con gasas limpias y vendar.
Por
ningún motivo debe separarse la porción amputada si existe
aún cierta unión de carne o hueso. En este caso se debe
inmovilizar al herido y tratar con mucho cuidado la parte
semidesprendida.
Si
el miembro se desprendió por completo, éste debe cubrirse
con apósitos estériles o limpios, colocar el miembro dentro
de una bolsa de plástico, la cual debe colocarse dentro
de hielos para retrasar el daño a los tejidos y pueda
existir la posibilidad de injertarlo.
El
herido debe ser trasladado a un centro médico de inmediato,
junto con la extremidad amputada.
Si
es posible, es muy conveniente se avise con anterioridad
al hospital, y explicar al personal, que va en camino
un accidentado con amputación, explicar el tipo de amputación
y el estado de salud del herido.
El
estado de shock es muy común en este tipo de accidentes
y hay que estar preparado para atenderlo y lo más importante:
tratar de evitarlo.
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